¿QUIÉN PUEDE TRAER UNA RECLAMACIÓN CUANDO ALGUIEN ES MATADO?

Cuando alguien es asesinado y fue culpa de otra persona o compañía la ley de Texas permite que ciertos miembros de la familia presenten una demanda por “muerte injusta”. Estos miembros de la familia incluyen al cónyuge, hijos y padres del difunto. Nadie más puede presentar una reclamación. Los abuelos, hermanos, padres de crianza temporal y otros parientes no tienen derecho a presentar una demanda de muerte por negligencia, por muy cerca que estuvieran del difunto o financieramente dependientes de él. Los hijastros y padrinos del difunto no pueden traer una demanda por muerte injusta a menos que haya habido una adopción. Los demandantes por muerte injusta pueden demandar por su angustia mental, “pérdida pecuniaria” (pérdida de cuidado, mantenimiento, apoyo, servicios, consejo, consejo y contribuciones monetarias que habrían recibido del difunto si él o ella hubiera vivido), pérdida De compañerismo y sociedad, y pérdida de herencia.

La herencia del difunto también tiene lo que se conoce como una “reclamación de supervivencia”. Esta es una reclamación por el dolor y la angustia mental que el difunto sufrió antes de la muerte, los gastos médicos para el tratamiento de las heridas del difunto y los gastos de funeral y entierro. Cualquier dinero recuperado por la herencia en una reclamación de supervivencia se distribuirá de acuerdo con la voluntad del difunto o, si no hay voluntad, a los herederos del difunto bajo la ley de Texas de testamentaria.

Cuando una persona es asesinada por la negligencia de otra persona y un pariente cercano testigos del evento, ese pariente puede tener lo que se conoce como una “reclamación de espectador.” Generalmente la ley de Texas requiere que 1) la persona estaba cerca de la escena del accidente, 2) Choque al espectador resultó de un impacto emocional directo de observar el accidente, y 3) el espectador estaba estrechamente relacionado con el difunto. Un ejemplo sería un accidente de coche fatal donde un pasajero testigos de la muerte de un pariente.

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Jurado de Texas Ordena a Johnson & Johnson Pagar Más de $1 Billón

Jurado de Texas Ordena a Johnson & Johnson Pagar Más de $1 Billón

Implantes de Cadera Pinnacle Se Encontraron Defectuosos

El 1 de Diciembre del 2016, un jurado federal en Dallas regresó un veredicto en contra del gigante farmacéutico Johnson & Johnson y su subsidiaria, DePuy Orthopaedics, diciendo que el implante de cadera Pinnacle de la compañía fue diseñado negligentemente, que la compañía sabía de los riesgos asociados con el producto y que la compañía falló en advertir adecuadamente a los consumidores de esos riesgos. El jurado premió a seis demandantes por daños por más de $1 billón – $32 millones en daños compensatorios y $1 billón en daños punitivos. Johnson & Johnson ha rechazado la oferta de acuerdo de $1.8 millones de dólares antes del juicio.

Los demandantes, quienes son residentes de California, dicen que sufrieron lesión seria después de recibir el producto DePuy, incluyendo erosión ósea y muerte de tejido. Ellos alegan que Johnson & Johnson y DePuy falsamente publicitaron que el implante de cadera Pinnacle, con su diseño de metal en metal, era más durable y tenía más vida que los productos competidores que utilizan partes de plástico o cerámica.

Aunque los abogados de los demandantes alabaron el veredicto como un mensaje “fuerte y claro” de que Johnson & Johnson necesita abordar los asuntos legales relacionados al implante Pinnacle, la mayoría de los expertos legales no ven ningún movimiento pronto. Los abogados de ambas compañías dijeron que apelarán el veredicto y pedirán que la corte de apelaciones suspenda cualquier juicio relacionado al implante de cadera.

La compañía se enfrenta con más de 8,000 demandas ligadas al dispositivo, todos de los cuales han sido consolidados en la corte federal en Texas. El veredicto de la semana pasada fue el tercer “caso de prueba” acerca de la responsabilidad de Pinnacle. Johnson & Johnson fue encontrado no responsable en el primer caso, pero le pegaron con un premio del jurado de $500 millones en el segundo juicio. El veredicto fue reducido subsecuentemente a $151 millones, basado en la ley de Texas.

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Huge Verdicts Won’t Spur Settlement Talks In J&J Hip MDL

Law360, Dallas (December 2, 2016, 9:52 PM EST) — Although a Texas federal jury hit Johnson & Johnson with a more than $1 billion verdict in the latest bellwether trial over the company’s Pinnacle hip implants, fruitful settlement talks aren’t likely to happen before the Fifth Circuit weighs in on J&J’s lengthy list of complaints about trial rulings, MDL experts say.

Pressure on J&J to find a way out of the thousands of remaining cases in the multidistrict litigation may be mounting after a jury on Thursday hit J&J and subsidiary DePuy Orthopaedics Inc. for a total of more than $1 billion in punitive damages and more than $32 million in compensatory damages to six hip implant recipients and some of their spouses. That followed a $502 million verdict in the second bellwether, later reduced to about $150 million, after a defense win in the first bellwether trial.

Yet a global settlement in the MDL is unlikely because J&J doesn’t think the bellwether trials have given it a fair estimate of what each plaintiff’s case is worth, lawyers say. J&J has said the verdicts in the two latest trials provide “no guidance on the merits of the overall Pinnacle litigation” because of what it has argued are deeply flawed and unfair procedural and evidentiary rulings from the MDL judge.

“It seems like a situation where you couldn’t be farther away from the parties both being in a position to have productive settlement discussions,” said John Sullivan of Cozen & O’Connor LLP. “I can’t imagine a less likely scenario for settlement than here.”

About 9,300 lawsuits involving the Pinnacle hip system’s Ultamet metal-on-metal implant have been filed in state and federal courts around the country, most of which are consolidated in an MDL presided over by U.S. District Judge Ed Kinkeade in Dallas.

Plaintiffs generally allege DePuy and J&J pushed to market a poorly designed product that injured them after friction between the device’s metal socket and metal ball head caused microscopic particles of metal to shed into their bodies. J&J has maintained it acted appropriately and responsibly in the development, testing and marketing of the Ultamet product.

The first bellwether trial, involving a single plaintiff from Montana, ended in a defense win. The second bellwether consolidated five plaintiffs from Texas, who won a $502 million verdict that was later reduced to about $150 million under a Texas law that caps punitive damages.

In the third bellwether, jurors deliberated for less than a day — following a two-month trial — before awarding each of six California plaintiffs between $4 million and $6 million in actual damages. The jury also found each plaintiff entitled to $84 million from DePuy and $84 million from J&J, bringing the total damages award to more than $1.04 billion.

Diane Lifton of Hughes Hubbard & Reed LLP said her immediate reaction to hearing about the $1 billion verdict or any verdict of comparable size is to look to see what evidence was in front of the jury and what the companies’ concerns are about that evidence.

“It suggests to me that there may be evidentiary concerns about what went before the jury,” Lifton said.

In both the second and third bellwether trials, evidentiary rulings prompted multiple mistrial motions from J&J and DePuy, which have suggested to the Fifth Circuit that Judge Kinkeade allowed a virtual free-for-all in the second trial, allowing in prejudicial and inflammatory evidence. The plaintiffs have told the Fifth Circuit the verdict in the second trial was a reflection of a jury holding companies accountable for prioritizing profits above patient safety, not the result of a flood of prejudicial evidence.

In July, the Fifth Circuit rejected J&J’s request for an expedited appeal of the second bellwether and the appellate court also declined J&J’s request to stop the MDL court from holding the third trial while the appeal was pending.

“I think until the appellate issues are resolved with respect to the evidence presented to the jury, it will be difficult to reach a global resolution of the cases,” Lifton said.

In the third trial, controversial evidence included the mention of an $84 million deferred prosecution agreement J&J entered to end an investigation into alleged kickbacks. That piece of evidence — and a witness’ subsequent testimony that J&J paid the settlement to make a “headache” go away — played a central role in the plaintiffs’ closing argument and appears to be directly reflected in the jury’s $84 million-per-plaintiff punitive damages award.

Sullivan said before it considers settling the MDL, J&J will want the Fifth Circuit’s take on whether evidence like the deferred prosecution agreement can be admitted during trial. The company has a valid concern that prejudicial evidence without a tangible relationship to the injuries sustained by the plaintiffs could unduly ratchet up a jury verdict, he said.

“It’s just a concern when you see a $1 billion verdict,” Sullivan said. “It’s hard not to seriously consider whether those issues did affect the verdict.”

Max Kennerly of Kennerly Loutey LLC, who represents plaintiffs in product liability and medical malpractice cases, brushed off the complaints about the bellwether trials as “bluster” from J&J that won’t ultimately stop the parties from settling the MDL. Even if it genuinely believes it was prejudiced at the bellwethers, the company should still act rationally, as it did when it reached a $2.5 billion global settlement related to DePuy’s ASR line of hip implants, he said.

“Johnson & Johnson always has an excuse for why they can’t begin reasonable settlement discussions,” Kennerly said. “They have an excuse for why they can’t settle the Ethicon mesh cases, an excuse for why they can’t settle the Risperdal cases and now an excuse for why they can’t settle the Pinnacle cases. It’s all bluster. At some point, they’ll either come to their senses, or their shareholders will make management come to their senses.”

Lawyers say even taking the splashy punitive award out of the picture, the jury verdict in the third bellwether still won’t serve as a strong platform to launch settlement talks.

The jury awarded $4 million to plaintiffs who had one hip implant, plus their individual medical bills, and awarded $6 million plus medical bills to plaintiffs who had two implants.

Lifton said that kind of result makes it impossible to discern which aspects of the plaintiffs’ individual circumstances affected the jury, so it’s difficult to use them as a basis for valuing the thousands of remaining cases.

“Another concern one might consider with these verdicts all being the same size is that a case involving more challenging facts can affect the outcome of a case with less significant damages — they all get taken along for the ride and it’s impossible to tease out what the jury’s reaction was to each part of the case and each scenario,” Lifton said. “That’s why you’ll hear arguments among the defense bar against these kinds of consolidated trials.”

Yet Michael Walsh of Strasburger & Price LLP said that although the compensatory damages awards to each plaintiff were probably too high, they are not so unreasonable that they can’t be the basis for the beginning of a settlement discussion — so long as the punitive awards remain off the table. The MDL docket is so massive, he said, the defense has to face the question of at what point do they try to clear it out and leave trials for cases they have a better chance of winning.

“Perhaps the prudent thing to be looking at is, it’s a big monster litigation and the numbers are huge — but this is not the first time we’ve seen this,” Walsh said. “I don’t know that the compensatory damages are so completely out of whack that there’s no expectation meaningful progress can be made in getting rid of some subset of cases.”

Still, the punitive damages award is part of the case, and juries in two trials have decisively found the companies liable for wrongdoing, Walsh said. With the punitive awards what they are, even if the trial judge did pare back the verdict before entering judgment, Walsh said, he “can’t see that there’s any number that would lead to settling the docket.”

While the gears of the appellate process grind, the parties are facing their next trial date. Judge Kinkeade set the fourth bellwether for September and has named 10 plaintiffs, each from New York, whose cases should be prepared for the trial.

J&J has said it will “continue to urge that no further trials be conducted until we receive appellate court guidance.”

But because the Fifth Circuit rejected the company’s request after the second bellwether, lawyers are skeptical the $1 billion plaintiffs’ verdict is enough to change the appellate court’s mind about putting future trials on ice.

“If the Fifth Circuit didn’t intervene before this trial, I see no reason why they would intervene after it either,” Kennerly said. “This trial didn’t raise any issues substantially different from the first trial. In my opinion, the size of the verdict doesn’t change that analysis.”

Walsh said he thinks the verdicts are sizable enough that they should have gotten the Fifth Circuit’s attention about potential problems with the bellwethers, but doesn’t expect to see the court stop future trials.

“If $500 million didn’t get their attention, $1 billion isn’t going to get their attention,” he said. “If it were $1 trillion, maybe.”

The patients are represented by W. Mark Lanier of The Lanier Law Firm, Richard Arsenault of Neblett Beard & Arsenault, Jayne Conroy of Simmons Hanly Conroy LLC and Khaldoun Baghdadi of Walkup Melodia Kelly & Schoenberger, among others.

DePuy and Johnson & Johnson are represented by Steve Quattlebaum of Quattlebaum Grooms Tull & Burrow PLLC, John Anderson of Stoel Rives LLP, Dawn Estes of Estes Thorne & Carr, Michael Powell and Seth Roberts of Locke Lord LLP and Stephen J. Harburg, John H. Beisner, Jessica Davidson Miller and Geoffrey M. Wyatt of Skadden Arps Slate Meagher & Flom LLP.

The MDL is In re: DePuy Orthopaedics Inc. Pinnacle Hip Implant Products Liability Litigation, case number 3:11-md-02244, in the U.S. District Court for the Northern District of Texas.

–Editing by Mark Lebetkin and Jill Coffey.

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Cuatro Mueren en una Planta Química de DuPont

Fuga Química Mata a Cuatro en una Planta Cerca de Houston

Una válvula defectuosa es la culpable en las muertes de cuatro trabajadores en una planta de DuPont en La Porte, Texas, alrededor de las 4 a.m., el Sábado 15 de Noviembre. La Junta Federal de Seguridad Química ha enviado a investigadores a la planta. Fuentes dicen que la muerte incluyen trabajadores que estaban respondiendo a la fuga. Entre los muertos están dos hermanos, uno de los cuales murió tratando de rescatar al otro. Un quinto trabajador fue tratado por exposición, pero dado de alta del hospital.

El peligroso químico –metil mercaptano – es utilizado para darle el familiar olor a huevo podrido al gas natural, haciéndolo más fácil de detectar. Es también utilizado en funguicidas e insecticidas. Los oficiales de la industria dicen que, en dosis altas, puede llevar a vomitar, pérdida de conocimiento y muerte. Los residentes alrededor de la planta reportaron el olor a gas, pero también dijeron que había “olor raro” producido por la planta todo el tiempo. Los oficiales dijeron que el metil mercaptano estaba en toda el área como resultado de la fuga, pero dijeron que se disipó y no era amenaza para el público.

Esta no es la primera vez en memoria reciente que DuPont ha visto la muerte de un empleado en una de sus plantas químicas. La compañía fue citada en el 2011 por la Junta de Seguridad Química por permitir “una serie de deficiencias prevenibles” que resultaron en la muerte de un trabajador en su planta de Belle, West Virginia. Un año antes, la Junta de Seguridad Química determinó la muerte de un trabajador de DuPont en Buffalo, Nueva York, y fue atribuido a la falla de la compañía de monitorear los niveles de gas inflamable en un tanque de bodega que estaba para ser soldado.

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PUNTO HECHO, PIERS: PUEDE QUE NO SEAN TAN INTELIGENTES PARA TENER UN RIFLE DE ASALTO


Piers Morgan entrevistó a 5 personas en CNN la cual salió al aire el 4 de Febrero del 2013. Primero, habló con el dueño de la tienda de armas Tactical Firearms en Katy, Texas, Jeremy Alcede, donde se llevó a cabo la entrevista. Alcede dijo que necesitaba mantener las armas de asalto fuera del alcance del “retardado”. Qué dices acerca de alguien que tiene tienda de armas y vende rifles de asalto pero no sabe la diferencia entre alguien que es “retardado” y alguien con una enfermedad mental.

Su segundo invitado fue el Fiscal General de Texas Greg Abbot. Abbot dijo que los chequeos de antecedentes penales no funcionan entonces no nos debemos de molestar con ellos para nada, y que no son los ciudadanos responsables de la ley quienes son dueños de rifles de asalto de los que tenemos que preocuparnos. La última vez que los Texanos escucharon a este Fiscal General cuando de alguna manera diferenció y justificó su demanda por lesión personal de todas aquellas demandas frívolas cuando un árbol se cayó sobre él mientras trataba durante o después de una tormenta tropical en un vecindario afluente en Houston. La demanda le dio un acuerdo por lesión personal de 8 figuras. Una vez elegido Fiscal General de Texas, Abbot apoyó la reforma de agravios para restringir a otras víctimas realmente inocentes de poder volver a abordar las cosas en contra de ellos. Como todos los reformistas de agravios, son las otras demandas las que son frívolas – no las de ellos.

Su tercero y cuarto invitados, aparecieron juntos por apoyo moral, el Senador Estatal de Texas y previo y actual locutor de programa de radio conservativo, Dan Patrick y Ben Fertuson, respectivamente. Patrick dijo que él es dueño de un rifle de asalto y que lo necesita para defenderse. Ferguson dijo que los Texanos rifles de asalto porque cazan cerdos salvajes desde los helicópteros y necesitan poder defenderse en contra de los narcos y pandillas Mexicanas. Ferguson es simplemente un fanático enojado que piensa que los militares van a ir a su casa y llevarse sus armas. Grita para hacer su punto que no puede hacer en un tono normal y calmado. Grita porque con poquito que decir para hacer su punto, tiene que ahogar a todos los demás.

Al último fue el guitarrista de rock, ahora ultra conservativo, de derecha, cazador ávido y Miembro de la Junta de la NRA Ted Nugent. Nugent dijo que es una intervención innecesaria del gobierno en su vida para tener que registrar su rifle de asalto. Nugent registra su propiedad, sus vehículos de motor, aviones y botes, sus medicinas de recetas, sus pistolas ocultas, su ingreso anual, su partido político, sus intención de voto, si disponibilidad para la rifa militar, la raza de sus perros de caza, sus entidades de negocio, sus contribuciones de campaña, sus empleados, solo por nombrar algunos. Pero no, sin embargo quiere tener que decirle al gobierno que tiene rifles de asalto y cuántos porque eso sería una intrusión al nivel de “burocracia vuelta loca.

Es interesante que la única persona en el show que no estaba enojado, que no levantó su voz, y no estuvo fuera de control era Piers Morgan, y su entrega de su mensaje estuvo claro y fuerte. Aunque los otros levantaros sus voces fue imposible entender su mensaje y porqué estaban tan inflexibles en contra de registrar los rifles de asalto que tienen y restringir las ventas de más rifles de asalto y clips de munición múltiple. Pienso que tienen miedo que el gobierno mande a los militares a su casa a confiscar sus rifles de asalto. Eso no es paranoia, ¿o si?

Aprendí hace mucho tiempo que cuando un lado en una discusión o debate levanta su voz es porque tienen muy poco que decir.

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