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Dulce Viejita

Ronald Reagan dijo una vez “es tiempo para restaurar el precepto Americano que cada individuo es responsable por sus acciones”. Responsabilidad Personal ha sido como un valor conservativo, y con derecho. La sociedad quiere, y necesita, personas que sean responsables por sus acciones.

Cuando era niño, me encantaba ir a la tienda de five and dime con mi mamá. Perry’s, una tienda local en Dayton, Texas, era una tienda enorme y tenía todo lo que se pueden imaginar. Como niño pequeño, la tienda estaba llena de maravillas y oportunidad. Aunque era muy chico, mi madre me permitía ir por la tienda yo solo mientras ella compraba. Pasaba incontables horas en el pasillo de los juguetes, pero también exploraba cada parte de la tienda, solo soñando de lo que haría con un nuevo par de botas de hule o una navaja de bolsillo. Me encantaba esa tienda y siempre estaba emocionado por ir.

Pero, también tenía miedo. Tenía miedo de esta dulce viejita. Era empleada de la tienda y era un “espía”. Era una mujer mayor con lentes de botella y me seguía donde quiere que yo iba. Trataba de esconderse pero yo siempre sabía que estaba ahí. Su presencia era una nube obscura que estaba sobre mi cuando andaba por la tienda y era un recordatorio constante de “si lo rompes, lo pagas”. Aunque mi madre confiaba en mí, la dulce viejita siempre estaba para hacerme responsable si yo rompía algo.

Por que yo le tenía tanto miedo, nunca compré un artículo roto. De hecho, nunca rompí nada. Pero siempre sabía que yo iba ser responsable si no tenía cuidado y algo se rompía. Aunque tenía un miedo saludable de la dulce viejita, su sola presencia servía como un disuasorio y un recordatorio constante de que debía ser cuidadoso para no romper nada.

La responsabilidad personal es un buen valor. “Si tu lo rompes, lo pagas” es una buena regla. Nadie debe de ser responsable financieramente del descuido o acto negligente de alguien más.

El mismo principio aplica a las lesiones causadas por alguien más. Las lesiones causadas por otros llevan a daños y pérdidas. A veces, estos daños financieros y pérdidas pueden ser abrumadores. La misma regla de “lo rompes, lo pagas” debería de aplicar en esta situación. La persona que lo lastimó o lo “rompió”, debería ser responsable para pagar por sus daños y pérdidas financieras.

Los conservadores son firmes en la Constitución – y con derecho debo decir – y la mayoría de los Texanos son creyentes fuertes de la Constitución. Solo atrévete a quitarles su pistola y verás lo que quiero decir. Pero, mientras ellos defienden con fuerza – y otra vez, con derecho – la 2da Enmienda, les permiten a sus propios políticos “conservadores” que pisoteen sus derechos constitucionales para acceder libremente en las cortes.

La Enmienda 7ma de la Constitución de los Estados Unidos dice “En las demandas de derecho consuetudinario, cuando el valor en controversia exceda de $20, se preservará el derecho de juicio por jurado”.

Los jurados existen para mantener a los malhechores responsables por sus acciones. Los jurados son la dulce viejita con lentes de botella quien activamente sirve como un disuasorio y recordatorio fuerte para ser cuidadosos, actuar apropiadamente, para considerar la seguridad de otros, para hacer productos seguros y para tratar a los pacientes con el nivel de cuidado apropiado.

Aunque nos asusta a veces, el sistema judicial es una necesidad y una herramienta vital que nuestros antepasados tuvieron el derecho a preservar. La responsabilidad personal es un buen valor conservativo. Pero, cuando las personas fallan en aceptar responsabilidad por sus acciones, el sistema judicial está ahí para hacerlos responsables. Son la viejita dulce.